Miércoles...
Acabo de cerrar una venta y estoy feliz aunque quizá no tanto como debiera.
Siempre me he refugiado en el trabajo, cuado las ausencias me hacian un nudo en la garganta, cuando el desamor me desgarraba el alma, cuando el mundo se desmoronaba... siempre me centraba en el trabajo, lo ponía como horizonte y trataba por todos los medios de no desviar la vista.
Me ha funcionado durante muchos años, cuanto peor me iba en lo personal mejor me iba en lo laboral, y asi, sin darme cuenta, acabe metida en una estúpida carrera consumista.
Quizá traté de cubrir necesidades afectivas con cosas materiales, era sencillo, quiero esto, lo pago y lo tengo, el amor no funciona asi, pero creí que podía prescindir de él y durante muchos años lo hice, huí de los sentimientos por miedo a perder y a sufrir, me escondí en el trabajo y encerré el corazón en lo más profundo de mi ser.
El trabajo fue para mi como el orfidal para un deprimido, un refugio placentero donde permanecer calentita mientras afuera helaba, esa felicidad hueca que te mantiene serena mientras las heridas cicatrizan.
Aún hay heridas abiertas, y probablemente no cerrarán nunca, pero he aprendido a mirarlas con cariño, va siendo hora de vencer el miedo y poner el corazón en su sitio, quizá pierda, quizá sufra, pero siempre se aprende algo, algún día ganaré, no hay prisa
-lamanu-
"Ama profunda y apasionadamente, pueden herirte, pero es la única forma de vivir la vida plenamente"

poedia dijo
Cierto, quien no ama arriesgando no gana en el amor... No lo mires con lástima o remordimiento, sino con alegría porque aprendiste de ello y lo estás cambiando...
Felicidades por tomar el rumbito de tu vida... Un besote
22 Junio 2006 | 11:40 PM